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miércoles, 9 de enero de 2008

La empatia en la escuela


La empatía es un fenómeno que está presente en el micro mundo escolar como un componente insoslayable de los procesos educativos y sociales que se generan en su interior. Quizás sea este el elemento más importante en “el dejar huella” en nuestros educandos. Es este, que distinto a la simpatía nos permite caminar juntos desde una perspectiva fraterna, adentrarnos el uno en el otro sin la voluntad de hacernos iguales, sino que en nuestras diferencias entendernos como miembros de un mismo mundo; humanizarnos. "Empatía es la que hace a los hombres humanos. Esta arde como una pequeña llama en cada vida humana. Si echamos más leña a su fuego, la empatía iluminara con una luz mucho más clara. Sin combustible esta llama se ira extinguiendo y amenazará apagarse".. (Utbildningsradions program "Små Barns Empati", Öhman 1996).

Empatía

La empatía nos ofrece la valiosa posibilidad de conocernos, de comprender y valorar nuestro cotidiano vivir, de darle sentido a nuestras acciones educativas, visualizando al alumno no como objeto, receptor de contenidos, sino como sujeto activo, parte nuestra, con el cual nos sentimos comprometidos y somos capaces de percibir, también su compromiso hacia nosotros “enseñar a partir del amor”.

Diversas disciplinas han abordado esta temática y han procurado definiciones para entender y estudiar los elementos que la componen. Piaget define la empatía como la habilidad cognitiva que permite tomar la perspectiva del otro, de entender su mundo, otros autores asignan a este elemento un componente emocional o afectivo, que involucra una reacción emocional; Hoffman sostiene que “Desde el nacimiento el infante es capaz de experimentar un estado de aflicción personal en respuesta a la aflicción de otros”; Para Arturo Barreira Marín “la empatía es un freno natural contra el egoísmo y la destructividad. Es una especie de eco humano y una fuente de nutrición psíquica”; Para Kohult la empatía es un concepto más importante que el cariño cuando de refiera a contacto entre personas.

Dada sus características “la empatía”, juega un rol de primera importancia en la acción educativa, pues contribuye de manera importante al logro de los objetivos académicos, pero sobre todo es actuante fundamental en el desarrollo de las relaciones sociales.

Importante es entonces que, asumiendo la importancia de la “empatía” en las relaciones humanas tratemos de entender desde los zapatos del otro las diversas situaciones cotidianas, ese otro que puede ser nuestro amigo, nuestro alumno, nuestro profesor, nuestros padres. Sólo así mejoraremos nuestras convivencias y haremos un de este mundo un mundo más fraterno.

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Curriculum oculto

“Curriculum Oculto” , hace referencia al conjunto de fenómenos que están implícitos en el sistema educativo y que actúan paralelamente en el sistema escolar. Este término se oficializa a partir de las investigaciones etnográficas realizadas por el pedagogo estadounidense Philip W. Jackson. Su trabajo estuvo principalmente centrado, según se menciona en el estudio de Cisterna, “en el estudio del curriculum como factor básico de la socialización que los centros escolares llevan a cabo en el proceso de transmisión del conocimiento escolar.


Por ello, todo su análisis se articula, entre otros aspectos, en los siguientes propósitos: describir estos procesos, determinar su profundidad para cada escolar y para el conjunto de la comunidad estudiantil, establecer las relaciones de poder y jerarquía que surgen y se expresan en el contexto tanto del aula como del patio de la escuela, señalar los diferentes tipos de relaciones que se establecen con los maestros, tanto en el ámbito formal como informal, e indicar la pautas y caminos de adaptación del escolar a la vida social.”

Existe un buen número de trabajos que han establecido como centro el diálogo docente – alumno como parte importante de los procesos educativos. Ejemplo de ello son los estudios de Flanders y Stubbs que consideran necesario “un análisis conceptual adecuado de lo que ocurre en el lenguaje el aula” en el que plantean importantes preguntas respecto a ¿qué conocimiento se trasmite de profesores alumnos?, ¿Cómo se relacionan estilos de enseñanza, lenguaje y contexto?, En definitiva a ¿cómo se producen las relaciones sociales en la escuela, más allá de la formalidad propia de la asignatura y sus contenidos. Es menester, entonces, asumir que hoy día la educación no sólo hace referencia a los contenidos a enseñar, sino y de manera importante al tipo de relaciones que se dan entre los distintos actores del proceso.

Eisner y Vallance, citados por Cisterna Cabrera, caracterizan al recontruccionismo social” en las siguientes ideas “El énfasis se articula en el rol de la educación y en el contenido del curriculum dentro del amplio contexto social, que favorece las necesidades sociales por sobre las necesidades individuales; los objetivos de la educación deben dirigirse hacia la experiencia total de los educandos, donde el curriculum está diseñado para atender a las realidades sociales inmediatas de la comunidad escolar. Es un enfoque que recoge los valores sociales y no niega la discusión política sobre la realidad que rodea la escuela”. De este modo, la escuela no sólo transmitiría contenidos, sino también procesos socializadores, a través de los cuales se transmiten valores, hábitos, conductas, creencias, etc. de ahí la importancia de que el tema sea estudiado, principalmente por las implicancias que tiene tanto en el ámbito personal como social.

De este modo, educadores, Padres y alumnos hemos coincidir en que la escuela no es sólo el lugar donde se aprenden o enseñan los contenidos propios de cada disciplina, sino también donde se adquieren las formas de entender y participar en el mundo.
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Equidad y Educacion

Educación dice relación con lo público, por lo tanto, con las políticas sociales que son responsabilidad ineludible del poder político. Esta consideración, nos lleva a plantearnos el entender el espacio educativo, no sólo como un lugar físico de transmisión de conocimientos, sino como aquel estadio donde se construyen significados y se legitiman los saberes; Es el sitio donde se distribuyen los roles sociales por cumplir en directa relación con las oportunidades entregadas. Donde, a decir de Jesús María Redondo Rojo en su documento “La dinámica escolar: de la diferencia a la desigualdad” se naturalizan las desigualdades sociales y desequilibrios sociales de distinto tipo, convirtiéndose en “el lugar de identificación y despliegue de las capacidades subjetivas y sociales”. Esta perspectiva asume educación como un derecho público exigible, por lo tanto, como un elemento del bien común. A decir de John Rawls “Toda persona tiene igual derecho a un régimen plenamente suficiente de libertades básicas iguales, que sea compatible con un régimen similar de libertades para todos”

En nuestro país existe una tendencia a relacionar “Equidad” con “Gratuidad” y a esta última con la posibilidad de “acceso” que permitan eventualmente, cumplir con ciertos objetivos individuales y/o colectivos. Nace así la idea, propia del modelo mercadista, que la “equidad” se resuelve mediante el “acceso”, dejando en manos del mercado el asunto de la “calidad”. Dentro de este planteamiento, no es de extraño que aparezcan lumbreras planteando entregar a las familias “bonos educacionales” con los cuales salga a comprar educación, olvidando que nuestra sociedad sigue siendo altamente clasista y elitista. ¿Qué pasaría si los Machuca de Pudahuel o la Pintana decidieran matricularse en el Grange o en el Saint George usando los bonos propuestos?¿Les alcanzaría? ¿los admitirían?

Entender “Equidad” como un regalo hacia los postergados, es olvidarse del real sentido, aquel que dice relación con lo “justo”, con la humana posibilidad de soñar. Nuestros niños y jóvenes no esperan ni merecen limosnas, sino reales oportunidades de construir sobre la base de su esfuerzo, un futuro mejor.

Voluntad es lo que hace falta, una voluntad sin miedo al que el Dios lucro se despierte y cual gigante egoísta nos encuentre a todos siendo fraternos y derrame su rabia contra nosotros. Necesitamos entender la escuela como el espacio donde se construye el futuro; un futuro donde cada uno contribuya desde sus capacidades, aquellas que logró desarrollar en base a las oportunidades dadas.

Es innegable el esfuerzo desplegado por los últimos gobiernos democráticos en función de saldar la deuda social y avanzar hacia estados más justos. Sin embargo todos los estudios señalan que esto es insuficiente "Los hallazgos confirman que el abismo social y económico entre el sector subsidiario y el sector particular pagado permanece enorme, y se establece además la existencia de divisiones substanciales al interior del sector de opción subvencionado" (Gauri, 96: 111).

Nuestro país y Latinoamérica en general siguen siendo “la región más inequitativa del mundo, con la mayor desigualdad en el reparto de la riqueza” lo que indica que no basta con establecer políticas educativas adecuadas, sino que se hace necesario cambios profundos de orden social y económico. Este análisis coincide con lo planteado en el documento “Desafíos para la educación secundaria en América Latina y el Caribe” del Banco Interamericano de desarrollo, donde pese a señalar que “la educación puede ser un gran nivelador social de la región, dado su potencial para estimular la movilidad y mejorar los logros educativos de una generación a la siguiente, es evidente que Latinoamérica sigue estratificada según divisiones socioeconómicas, raciales y lingüísticas”.

La segmentación social heredad de la Dictadura, nos dejó como herencia una estructura administrativa educativa que a todas luces, muestra la ideología sobre las que se funda y que denotan los antiguos tres tercios: por una parte la educación municipalizada empobrecida y carente de recursos para los más pobres; una subvencionada, donde el estado y los padres aportan para la clase media y una particular pagada que tradicionalmente a contado con los recursos para los sectores acomodados. Esta realidad está íntimamente ligada con los resultados obtenidos a través de las pruebas Simce, donde ha quedado claramente demostrado, que son los colegios pagados quienes obtienen los mejores resultados.

Es importante Considerar también, lo referido a la inequidad existente en el acceso a las tecnologías computacionales. El contar con Internet es hoy por hoy, fundamental para la búsqueda de material, refuerzo escolar y profundización de materias. Aquí también queda representada la gran brecha que existe entre los alumnos que asisten a colegios municipales, subvencionados y particulares pagados. esto pese al esfuerzo desplegado por los gobiernos luego del retorno a la democracia.

Finalmente se ha de tener presente que los estudiantes de hogares humildes que logran salir de la pobreza han demostrado tener comportamientos “resilientes”, lo que nos indica que los esfuerzos en función de establecer reales posibilidades de acceso, no sólo a la escuela, sino también a mejores condiciones de vida, están plenamente justificados. Así, los recursos destinados a mejorar dichas condiciones en términos educativos y sociales tendrán el carácter de inversión fundada en lo justo y no de gasto fundado en el mercado.
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Etica y Educacion

¿Qué es la ética y cómo se relaciona con la labor educativa?

La definición etimológica de ética(del griego ethica) nos indica la relación de los principios o pautas que rigen las conductas humanas, sean ellos producto de la reflexión individual o desarrollados por la sociedad en que se inserta. Del mismo modo estos principios podríamos categorizarlos en aquellos buenos en si mismos como el amor hacia los hijos y aquellos basados en un modelo moral concreto generalmente fundados en creencias religiosas, en la tradición popular o en posturas políticas.

Dentro de lo que es “ético” encontramos distintas posturas desde la que se origina por la simple aceptación de las normas hasta aquella desarrollada y producto del razonamiento.

A mayor claridad presento alguna de estas posturas respecto a la moralidad de los actos

Para Weber, existe una suerte de ética del que ostenta el poder, muy bien ejemplificada por el caudillo político, que establece nuevos principios éticos de acuerdo al momento en que se desarrolla determinada acción, por lo tanto la visión de lo bueno y lo malo está mediatizada por las circunstancias en que ocurre.

A decir del filósofo holandés, Baruch Spinoza, en su libro “Ethica ordine geométrico” señala que “todas las cosas son neutras en el orden moral desde el punto de vista de la eternidad, sólo las necesidades e intereses humanos determinan lo que se considera bueno o malo, el bien y el mal”.


Para Kant, la moralidad de un acto no tiene que ser juzgado por sus consecuencias sino por sus motivaciones. Herbert Spencer la moral es sólo el resultado de algunos hábitos adquiridos por la humanidad a lo largo de la evolución. Para Nietszche finalmente, la conducta moral sólo sería necesaria para los débiles ya que para el fuerte podría actuar como un freno en su camino hacia el Superhombre.

Visto así, concluiremos que no existe una moral única ni una definición ética que nos convoque a todos.Es pertinente, entonces, establecer que lo ético dependerá de los valores individuales sobre los cuales se establece el accionar y las relaciones sociales y que atendido esto, pueden convivir distintas posturas dentro de un mismo medio físico – humano.

La función entonces del educador está en el adherir a ciertas posturas éticas o bien en el asumir la moralidad propia respecto de los temas que están en el terreno de lo socialmente desarrollado.

Consecuentemente con esto, el educador necesita de una “ética” sobre la cual construir su modelo de enseñanza. A decir de Paulo Freire “No es posible pensar a un ser humano lejos siquiera de la ética, mucho menos, fuera de ella .La práctica educativa tiene que ser en sí, testimonio riguroso de decencia y pureza”

Todo lo anterior me invita a plantear la idea de que el hombre y por ende el educador, convive entre dos “éticas”. Por un lado, la “ética social” aquella emanada del tipo de sociedad o grupo en que realiza su diario actuar, generada por los centros de poder, políticos religiosos, etc., a la que por distintas circunstancias se ve obligado a adherir para ser aceptado y de alguna forma gozar de los privilegios y/o promesas que este actuar dará como recompensa (recordemos las tablas de Moisés y como ellas rigieron y rigen a todo el pueblo judeo-cristiano) y por el otro la “Ética del dolor”, aquella que interpela cada uno de nuestros actos, y que se origina a partir del convencimiento intimo, generada a partir de las múltiples experiencias acumuladas, que tiene mayor contacto con lo utópico que con lo real, que en general son fruto del rebelarse, de entender lo inentendible del actuar de los que ostentan el poder, de las inconsecuencias o consecuencias de nuestros líderes y en especial de aquello que nos hace únicos que no es otra cosa que la posibilidad del encuentro con uno mismo.

Es dable, entonces, pensar que todo educador diariamente transita entre estos dos mundos: lo impuesto y lo auto- creado, lo que necesita respetar y lo que respeta por principio. En este ejercicio inevitablemente estará continuamente siendo interpelado, obligado a decidir, viviendo la angustia eterna de los sin poder, de aquellos que sólo son dueños de sus sueños, pero donde sin duda, así confío, ha de primar siempre la vocación y la esperanza de que nuestros alumnos serán capaces de crear un mundo más vivible regido por una ética que se imponga por si misma y que interprete a todos.
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